01 julio 2009

GRACIAS

Ayer en el Villa se celebró, por fin, el claustro de fin de curso y con ello (después de un imprevisto de última hora solventado hoy) empieza, de verdad, el verano y llegan las ansiadas vacaciones.

Se acabaron las carreras para no perder el tren en Atocha, se acabó subir las escaleras para ir a 1º de la ESO o a 3º, o cambiar de edificio a todo correr porque los de 2º estarían, seguro, liándola en los pasillos... Se acabaron las correcciones, los exámenes, las fotocopias, la ansiedad de no llegar a terminar el temario y los "hasta luego profe" en los pasillos...

Ha sido un año duro.
Mi año de prácticas en un instituto en el que quince profesores estábamos en la misma situación: el curso, la memoria, la memoria del curso, el señor Inspector visitándonos cada dos por tres y el "hasta que no me vea publicada como APTA no me quedo tranquila"...

Pero ha sido, sin lugar a dudas, un año genial a nivel humano y docente. Las comidas pantagruélicas antes del curso de prácticas, Lucas tirándonos gominolas en las ponencias, las reuniones improvisadas en la sala de profesores, las tostadas de aceite y tomate de Manoli en la cafetería.... y mis niñas, mis compañeras y amigas... ¿qué decir de esos viajes en tren y bus al instituto? ¿cuántas confesiones? ¿cuántos consejos? ¿cuántas risas? Sin duda lo que más voy a echar de menos es volver a pasear por los pasillos del Ies con "mis ángeles" al lado levantando envidias, filias y fobias...

Un apartado especial lo tienen mis alumnos. No voy a realizar una enumeración exhaustiva de la cantidad de mensajes, regalos y abrazos que he podido recibir en estas dos semanas de fin de curso. No quiero ser demasiado pedante. Pero sí me voy a permitir unas breves líneas de autoafirmación y autocomplacencia profesional y personal.

Me quedo con cada uno de vuestros gestos, vuestras sonrisas, vuestras lágrimas sinceras por la posibilidad de no vernos el año que viene, con cada una de vuestras palabras. Pero hay algo de lo que me enorgullezco sobre todo, algo en lo que habéis coincidido todos vosotros sin saberlo; mis alumnas de tutoría en sus correos, Sara y Sandra en ese vídeo que me hicisteis y que no puedo ver sin que se me salten las lágrimas... todos me agradecéis el que aparte de haberos sabido transmitir mi asignatura os haya enseñado a ser mejores personas, a aceptaros como sois y a aceptar y respetar a los demás... y eso es más importante que cualquier poeta o que cualquier análisis sintáctico... GRACIAS A VOSOTROS. Por todo.

Un año académico se cierra. El año que viene no sé dónde estaré ni qué alumnos me recibirán, ni cómo me recibirán... pero ahora tengo dos meses por delante, dos meses para descansar, para viajar, para recopilar experiencias, recuerdos e imprimir en la memoria y en el alma nuevas fotografías vitales.

El verano siempre es para mí un momento catártico, renovador, el del año pasado lo fue. Este me llevará a Cádiz, a Amsterdam y tendrá probables escapadas de fin de semana a Valencia que culminarán, para empezar bien el curso, con una última huída a Ibiza... Y dónde surja... A disfrutar.


























.

.... El ramo resiste chicos :=)

.

10 junio 2009

Me siento bien...

Y es que....

... Por mucho que me queje (y me quejaré) de que mi vida no está aún completa y sigue cojeando en muchos aspectos....

... Por mucho que me lamente (y me lamentaré) de mi poca fortuna en la "elección de mis complementos", de la excesiva frecuencia de "complementos circunstanciales superfluos" en mi camino y la decepcionante ausencia de un "complemento directo" con unas mínimas condiciones (malditas expectativas...)

... Este Sujeto agente que soy yo decide los verbos que quiere conjugar, y procura elegir todos los positivos que se hallan en el diccionario de la RAE. Asimila, se cuestiona y critica, ama, siente y se empapa de todo lo que le rodea....






















Porque después de muchos años, puedo decir y digo, sin duda, con una sonrisa infinita, que en este preciso instante tengo la vida que quiero, que estoy en mi mejor momento y me siento llena de vida, como una adolescente que quiere comerse el mundo... que me siento bien y eso es MARAVILLOSO.


"Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo". San Francisco de Sales.

A vivir...

18 mayo 2009

Ustedes y nosotros.

"Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo".

No te quiero decir adiós... y sin embargo sé que no me queda más remedio que asumir la pérdida...

Estas letras no estaban previstas. Esta entrada debía hablar de mi viaje a Portugal y no de tu abandono. Sí, abandono, porque nos dejas un poco más sólos y más tristes...

Lo escribiste en "Presagios", no hay presagio más fiable que la muerte, pero siempre me he negado a creer, ingenua como una niña, que un día no superaras tus recaídas de salud. Y anoche la enfermedad te pudo, te rompió definitivamente e hizo que cerraras los ojos a la vida a los 88 años en tu Montevideo.

Tú que resististe una dictadura que te persiguió a muerte. Tú que te sobrepusiste a la muerte de Luz (y qué nombre tan metafórico porque siempre fue tu luz...) te me has ido. Y es que probablemente por todo ello, porque somos la consecuencia de nuestro pasado, porque vamos cargando en los hombros toda una vida de dolor, de rabia y de amor, llevabas muriéndote desde hacía tiempo. Herido por el coraje de un país herido. Herido por la muerte hace tres años de la que fue el único amor de tu vida. Herido por los que antes de ti se fueron yendo y que te hicieron empezar a pensar para qué ("Me he ido quedando sin mis escogidos/ los me dieron vida/aliento/paso/ de soledad con su llamita tenue/ y el olfato para reconocer/ cuánta poesía era de madera/ y crecía en nosotros sin saberlo/ Me he quedado sin proust y sin vallejo/ sin quiroga ni onetti ni pessoa/ ni pavese ni walsh ni paco urondo/ sin eliseo diego sin alberti/ sin felisberto hernández sin neruda/ se fueron despacito en fila india"). Te me ibas desangrando, Mario.

No recuerdo cuándo empecé a admirarte. Es curioso. Recuerdo perfectamente cuándo empecé a adorar a Bécquer. La culpa la tuvo mi madre que me leía sus poesías modulando la voz... pero no recuerdo exactamente cuándo tus versos se colaron entre mis lecturas recurrentes.
Posiblemente fuese en la facultad, cuando nos mandaron un trabajo de poesía hispanoamericana del siglo XX y te elegí. Para ello compré un pequeño libro, El amor, las mujeres y la vida, tus tres hitos, tus tres pilares, y desde entonces no he podido dejar de leerte. Tengo ese librito lleno de anotaciones, de páginas dobladitas, de señales y recuerdos... ese fue el primero. Y el último, hace unos meses, uno de cuentos, Vivir adrede, (paradójico, ¿no crees?) que empecé cuando estabas con nosotros y voy a terminar en tu ausencia...

No te olvido ni lo haré. Porque eras bueno, porque eras inmenso en tu inmensa timidez, porque me hacías conservar la esperanza de que aún es posible que existan hombres capaces de amar de forma leal, sincera y eterna. Porque dabas voz a sentimientos que los demás no somos capaces de parir. Y me emociono leyendo que, como yo, odiabas el pescado con espinas (fíjate qué tontería) y me entristece el alma saber que no voy a poder volver a decir que "mi Mario (perdona las confianzas) ha publicado un nuevo libro", que nunca voy a poder estremecerme asistiendo a uno de tus recitales de poesía (qué afortunada fuiste, Julia)... Pero siempre me quedarán tus versos, tus entrevistas, tu voz. Siempre te recordaré recitando tus poemas en alemán, idioma que manejabas a la perfección, en El lado oscuro del corazón, esa joya hecha cine.

Nos dejaste bien claro que existían "dos bandos": ustedes y nosotros. Los de los intereses, los falsos y desleales, los de las apariencias, los prepotentes y orgullosos, los que no tienen ideales... Y los sencillos, los sinceros, los fieles a sus ideales, los que persiguen sus sueños... los poetas de la utopía.

Déjame quedarme en "tu bando", en el bando de la alegría, el compromiso y el amor, en el bando de los que seguimos pensando que las palabras pueden cambiar al hombre y al mundo...















Te quiero

Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Qué triste me has dejado el alma, Mario...

.